Por desconocimiento

Ayer en el grupo de budismo secular de Barcelona hablamos por Skype con Martine Batchelor y explicó una anécdota que me inspiró:

Resulta que vive con su anciana madre a la que cuida, nos explicó que su madre tiene problemas de memoria, así que aunque Martine le ha explicado cientos de veces algo tan sencillo como es manejar el volumen del televisor ella repetidamente vuelve a preguntarle sobre cómo controlar el volumen.

Esta situación suele generar una sensación inicial de enfado en Martine, ya que después de explicarlo cientos de veces es molesto tener que repetirlo una y otra vez, pero finalmente Martine reflexiona “¿Tiene sentido enfadarse por este motivo con una persona que tiene problemas de memoria?”.

¡Claro que no! Con demasiada frecuencia nos molestan cosas solo porqué no prestamos atención a las condiciones que las provocan. Lo que ocurre habitualmente es que desconocemos las condiciones que provocan una situación. Por ejemplo si alguien nos insulta nos sentimos molestos y atacados, pero pocas veces pensamos en las condiciones que la han llevado a insultarnos: a lo mejor no ha dormido bien, quizás no ha aprendido a gestionar bien sus emociones, puede que tuviese una infancia complicada, puede que ese insulto para esa persona no sea tan grave como para nosotros, quizás tiene un ambiente familiar en el que el insulto es la manera habitual de comunicarse,… Pero en lugar de pensar en todas estas posibilidades nos enfadamos y respondemos con más insultos.

Por lo tanto, y ampliando la frase de Martine, yo me pregunto: “¿Tiene sentido enfadarse por algo cuando normalmente desconocemos las condiciones que lo producen?” Puede que un leve enfado sea sano, incluso necesario, pero no merece la pena insistir en él.

Minimalismo existencial: Disfrutando de la sencillez

Últimamente sigo algunos blogs que hablan sobre minimalismo existencial, algunos de ellos recogidos en este artículo de vida en positivo. Me gusta el concepto de minimalismo existencial aunque no existe una definición cerrada, cada cuál lo hace suyo y lo incorpora a su vida de distintas maneras.

Para mí decidir llevar una vida sencilla es básicamente un tratamiento. Sirve para hacer frente a las consecuencias de un mundo consumista y repleto de constantes llamadas a la acción: compra esto o aquello, disfruta de unas maravillosas vacaciones, no te pierdas esta experiencia, haz algo que merezca ser recordado,… Al fin y al cabo decidir vivir con sencillez es, para mi, una decisión terapéutica: lo hago por motivos de salud.

La idea no la han inventado los bloggers claro, pero está de moda, de hecho el budismo Zen tiene siglos de historia y ya proponía un estilo de vida muy minimalista. Quizás el hecho diferencial de este siglo XXI es que estamos infoxicados, rodeados por toneladas de información que nos provoca una neurosis colectiva. Esta nueva tendencia/enfermedad no nos permite ni siquiera estar 5 minutos sin hacer nada, siempre tenemos que prestar atención a algo, muchos nos hemos hecho conscientes de que tenemos un problema y hemos buscado una solución: quitar cosas.

Llevar una vida sencilla en estos tiempos requiere compromiso, es como dejar de fumar cuando tus amigos, familia y pareja son fumadores: parece misión imposible pero sabes que si quieres estar sano no te queda otra. El primer paso es el principio de la liberación, darlo requiere estar convencido.

Tu vida es una cuestión de calidad, no de cantidad.

Cuidado con lo que deseas

Lo que creemos que necesitamos, lo que esperamos que ocurra, nuestros deseos. Son nuestro motor en la vida y al mismo tiempo son los únicos responsables de nuestra insatisfacción.

Así pues, solo se me ocurre una solución: realizar aquello que disfrutamos mientras ocurre y saber que el resultado es solo una consecuencia que no podemos controlar.

Disfruta de la acción, ignora el resultado

Algunas ideas

He seleccionado algunas de las ideas que más me han gustado de este artículo de Rami Rantala: 24 observations from office life and from life in general.

  • Las personas que marcan la diferencia crean sus propias reglas.
  • El cambio no sucede siguiendo las rutinas.
  • El liderazgo no tiene nada que ver con un título o posición.
  • No hay muchas cosas que realmente importen. Asegúrate bien de saber lo que te importa.
  • Céntrate en las oportunidades, no en las dificultades o en los fracasos.
  • La gente que habla mucho sobre el liderazgo rara vez son líderes.
  • Si dices que sí todo el tiempo te será fácil avanzar en tu carrera, pero te será muy difícil hacer lo que realmente deseas hacer.
  • La confianza y la credibilidad se construyen con pocas palabras.
  • No ocurrirá nada si no empiezas.
  • Nada de lo que vayas a conseguir en la vida te hará feliz. Necesitas desear el camino. El camino es lo único que te hará feliz.
  • No descartes nuevas posibilidades sólo porque tu vida actual sea segura.
  • Rara vez la primera idea es la mejor pero cuando se conectan algunas ideas se pueden crear cosas magníficas.
  • Todo está en tus manos, no culpes a los demás de tus problemas.

Don’t let the tool use you

Estoy a punto de dejar de leer libros de crecimiento personal. ¿Por qué? porqué me parece que los escriben de 100 o 200 páginas solo porqué los editores no les dejan escribir un libro de dos páginas (es lo que la mayoría necesitan para explicar lo que explican) seguramente no tendría salida en el mercado un “libro” de dos páginas.

Me doy cuenta de que ya sé lo que necesito saber para vivir plenamente. Solo requiere prestar atención a lo que está ocurriendo ahora. Las personas con las que comparto tiempo son los mejores maestros de vida, sin necesidad de que sean reconocidos gurús.

Ejemplos:

Rodrigo, mi amigo lejano (porqué se fue a vivir a Berlín). Solemos filosofar de muchas cosas cuando nos vemos y un día salió la frase que pone título a este post : “No dejes que la herramienta te use”. Demasiado a menudo dejamos que invenciones humanas nos usen (el dinero, la tecnología, la historia, el lenguaje,…)

Ligado con esto hace unas semanas estaba tomando una cerveza con mi amigo Donald, iba yo explicándole mis teorías sobre algo, me cortó y me dijo algo como: “No hace falta que te creas tus creencias, solo usálas si te son de utilidad”.

A menudo quedo con Albert, el maestro Zen le llamo yo, aunque no le gusta esta denominación, y hablamos sobre lo mismo: “No eres tu mente” la observación de tus propios pensamientos te ayuda a desvincularte de ellos y a darte cuenta de que tu mente es una herramienta que puedes usar y como tal debes llevar cuidado para que ella no acabe usándote a ti.

Con mi buena amiga Carolina (también lejana porqué vive en Suecia) siempre que quedábamos discutíamos por una u otra cosa, parecía que nuestra amistad tarde o temprano se rompería, la última vez que quedamos solo hubo buen rollo, cosa que nos sorprendió (y agradó) a los dos. Que una cosa haya sido siempre de una manera no implica que no vaya a cambiar.

Con Mentxu, mi pareja, a menudo pasamos dificultades porqué parece que tenemos proyectos de vida distintos pero cada vez tenemos más claro que no importa si cada uno se dirige a un lugar distinto, lo importante es que ahora recorremos camino juntos.

Podría seguir y seguir con lo que aprendo de amigos, compañeros de trabajo, perfectos desconocidos, vídeos que te llegan por casualidad, …

Hoy merendaba con Michal y he recordado con ella la importancia de aprender de los “no-gurús certified”. Al fin y al cabo todos somos maestros y discípulos de nuestras vidas.

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