En negativo

Al parecer decir las cosas en negativo no está muy bien visto. Como si decir NO a algo fuera síntoma de pesimistas, la negatividad no es tan diferente de la positividad. Cuando interpretamos la realidad de manera dual tendemos a hacer dos bandos: los buenos y los malos, y así se justifican todas las guerras.

Pero no siempre que se dice NO a algo se está polarizando la realidad, puede ser que simplemente no te interese algo, lo que no quiere decir que sea malo o que niegues su existencia.

Podemos posicionarnos con nuestras creencias, siempre y cuando nos sean útiles para algo y aceptemos que no son verdades absolutas.

No necesito casi nada, no creo en dios, no quiero compromisos, no tengo que explicarme una historia épica sobre mi propia vida, no somos nadie, no me dejo esclavizar por mis ideas,…

Vendiendo felicidad

Los publicistas lo descubrieron hace tiempo. Si venden la idea de felicidad asociada a la de su marca, la audiencia de manera inconsciente también hará esa misma asociación.

Lo que ocurre es que nos venden una idea de felicidad muy concreta. Una felicidad que tiene que ver con juventud, novedad, vitalidad, sexo, música, … En definitiva, diversión constante que debes buscar, encontrar y consumir. ¿Y después qué?

Estrella Damm lleva ya unos cuantos veranos haciendo su anuncio para vendernos el verano feliz, intrépido, lleno de grandes momentos. Y si no lo conseguimos… siempre podemos bebernos unas cuantas cervezas para olvidar lo desgraciados que somos.

Fluir, dejarse llevar por el momento, bailar, compenetrarse con otras personas,… Es fantástico que ocurra, el problema es tener la expectativa de que ocurra, convertirlo en requisito para ser feliz.

Ser feliz requiere precisamente todo lo contrario: No tener ninguna expectativa