Economía local: el efecto secundario de la globalización

Cuando hablamos de la globalización a menudo pensamos en el origen de muchos de los problemas que acechan a personas, pueblos, países y a toda la humanidad. Significa el fin de la capacidad de los pueblos para tomar decisiones sobre si mismos, ya que están inmersos en la dictadura de un casino global, y como es bien sabido el casino siempre quiere ganar, cueste lo que cueste.

No puede existir el ying sin el yang, así que en paralelo al crecimiento y desarrollo del casino global con sus diferentes juegos, han ido apareciendo también organizaciones de apoyo a los ludopatas, que defienden otra manera de vivir menos incentivada por la cuenta de resultados financieros y más por el bienestar de las personas.

Gracias a un maestro Zen aprendí que siempre se péndula entre extremos para no olvidar como saben. Mientras tanto, los más sabios, buscan un equilibrio.

La globalización económica implica también el resurgir de lo local, nos ha forzado a darnos cuenta de la importancia de cuidar de los que tenemos cerca y por eso proliferan las economías locales como los Bancos de Tiempo. Internet es una maquina de hacer dinero, y también es un lugar para compartir, para crecer, para ayudarnos…

En la película de la vida no hay ni malos ni buenos, compartimos una época y un espacio. Irremediablemente estamos interrelacionados entre nosotros mismos, con la naturaleza y con el universo.

gaia

Encendiendo una mecha por una nueva economía

Hace casi un año que desde la ADBdT tratamos de generar un movimiento Glocal (pensar y organizarse globalmente, actuar localmente) para que los Bancos de Tiempo se desarrollen y puedan ser conocidos y utilizados por gran parte de la población. Todavía nos queda mucho por hacer para que la inmensa mayoría de actores que intervienen en los Bancos de Tiempo (usuarios, colaboradores, entidades colaboradoras…) se den cuenta de que forman parte de un movimiento global de mejora social y que cuanto más unidos estemos más fuerza tendremos para el éxito local.

Ahora mismo nuestra máxima prioridad es darnos a conocer entre los distintos BdTs y animarles a unirse.

El cambio que es necesario

Todos necesitamos de los demás y todos podemos ofrecer algo a los demás, es el principio del reconocimiento mutuo entre las personas. En mi opinión este reconocimiento mutuo es un valor fundamental para una sociedad sana. Para confiar los unos en los otros además necesitamos alguna herramienta que nos permita conocer la honorabilidad de las personas desconocidas con las que nos relacionamos. Hemos convertido el dinero en nuestra única herramienta, aunque todos sabemos que el dinero no es un indicador válido de la honorabilidad, hay demasiadas personas indeseables con mucho dinero en sus bolsillos.

Por lo tanto aquí tenemos el gran problema:

El dinero NO es un indicador del aporte de una persona u organización al bien de su comunidad y por tanto NO es una buena herramienta para medir su reputación

Deberíamos aclarar lo que significa “el bien de una comunidad”, ¿ayudar a alguien es bueno para la comunidad? Depende de en qué le estemos ayudando, si le ayudamos ha hacer algo que indirectamente dañe a la comunidad no puede ser bueno para la comunidad, tampoco si beneficia a la comunidad pero no es bueno para las comunidades vecinas, etc. Y aquí es donde nuestro dinero ha dejado de ser útil, hay transacciones que son buenas a ojos de algunos pero no lo son, al fin y al cabo, para el bien común. Todo y todos estamos interrelacionados y nuestras acciones generan reacciones en cadena que escapan a nuestro control.

La propuesta que plantean los Bancos de Tiempo y otros movimientos locales es trabajar con comunidades relativamente pequeñas y que estas permitan que las personas se reconozcan, que puedan así con más facilidad entender las necesidades de la comunidad y participar en todos los procesos que ocurren en ella. En una comunidad pequeña es más fácil sentirse seguro y reconocido.

¿Cómo medimos en los Bancos de Tiempo la confiabilidad de una persona? Haciendo un balance entre el tiempo que dedica a los demás y el tiempo que solicita de los demás, además de una historia de su comportamiento y participación. ¿Estos elementos son suficientes para vertebrar una comunidad sana? Eso tratamos de demostrar.

Vivimos en un mundo globalizado y nos sentimos tan pequeños que a menudo creemos que no podemos hacer nada para mejorarlo, sin embargo todo lo que hacemos en nuestras vidas tiene un impacto, quizás lo más útil que podemos hacer es pensar en pequeño, en lo que podemos hacer en nuestra zona y si tenemos éxito tratar de comunicar lo que ha ocurrido para que, trabajando en red, muchos otros lugares puedan aplicar las mejoras alcanzadas.

Emprendiendo un nuevo camino

Después de dos años trabajando para el Banc del Temps de Gràcia y después de observar no solo su funcionamiento sino también la situación de otros Bancos de Tiempo he querido dar otro paso más al frente y fundar la asociación para el desarrollo de los Bancos de Tiempo una asociación que tiene como finalidad ofrecer a todos los Bancos de Tiempo información, conocimientos y recursos para facilitar su correcto funcionamiento.

Damos los primeros pasos en este nuevo camino con la convicción y con la ilusión de que muchas otras personas se sumen y de que, entre todos, llevemos a los Bancos de Tiempo a otro nivel, lo que nos permitirá manifestar, de forma clara, que hay alternativas y que un mundo mejor es posible.

No somos voluntarios, somos activistas. Juntos conspiramos para construir un mundo mejor.