Soledad no significa necesariamente estar solo, es también una sensación que se experimenta cuando se está nadando contra corriente, cuando sientes que todas las personas de tu alrededor están pensando en A y tú estás pensando en Z.
Se acerca San Valentín y como cada año se nos bombardea con publicidad de cómo debemos celebrar tan señalado día. La industria de los regalos en días señalados mueve una cantidad ingente de dinero y la clave de su negocio es enfocar sus campañas en convencer a los consumidores de que no hacer un regalo en la fecha indicada representa un pecado imperdonable. Sobre este tema me considero un activista, lucho por intentar convencer a los que me rodean de que un regalo debe surgir y hacerlo en una fecha indicada pone en duda la motivación del regalo. Como es de esperar esta batallita personal me ha traído más de un problema y a menudo cedo porque por mucho que yo tenga el convencimiento de que llevo razón ver la cara de desolación de alguien que esperaba un regalo y no lo recibe me resulta demasiado duro.
A veces la soledad se experimenta en el seno de una relación de pareja y solo se puede cambiar si uno entiende que su pareja está pensando en A y a su vez el otro comprende que su pareja piensa en Z. Un regalo no va a ayudar en nada, así que por el día de San Valentín yo solo puedo aconsejar intentar entender que necesita tu pareja, si lo consigues no necesitas comprar nada solo debes ayudarla a conseguir aquello que persigue.