No creas en lo que no te conviene

A menudo nuestras mentes se convierten en prisiones capaces de mermar nuestra libertad.

Cuando los pensamientos tienen forma de jaula es importante ignorar los barrotes, si crees en ellos te quedarás encerrado.

Miedos y fobias

El pulso y la respiración se aceleran, los músculos se ponen en tensión y el cuerpo comienza a transpirar, es la respuesta del cuerpo al miedo, todo ello acompañado de una incapacidad para pensar con claridad, los pensamientos son veloces y se centran en escapar de la causa del miedo, todos los recursos y habilidades del cuerpo se concentran en superar la situación.

El miedo es una respuesta natural del cuerpo, produce adrenalina y permite así que el cuerpo ponga todo lo que está a su disposición para sobrevivir. Si te caes a un rio con mucha corriente, los mecanismos del miedo harán que nades a la desesperada para alcanzar la orilla.

Las fobias se caracterizan por desarrollar miedos desproporcionados a situaciones concretas, lo que conduce a comportamientos extraños desde el punto de vista de alguien que ve la situación como neutra. Si por ejemplo estoy en una tormenta con alguien al que le dan pánico los truenos y los relámpagos pensaré que su miedo es irracional y que le impide pensar con claridad, puede parecer una tontería pero en caso de padecer una fobia grave esta persona quizás mirará la previsión meteorológica para evitar salir de casa los días en que hay la mínima probabilidad de tormenta y su vida se verá gravemente afectada por esta restricción.

Mi experiencia con el miedo irracional tiene que ver con la conducción de vehículos, lo que se denomina amaxofobia, durante la conducción hay situaciones en las que siento miedo y siento enormes ganas de dejar de conducir, momentos en que la ansiedad se hace tan intensa que siento que no puedo seguir, la conducción requiere que mis sentidos se centren en conducir y no ayuda que todo mi ser esté pensando en dejar de conducir. Las situaciones que me producen ansiedad suelen ser las vías rápidas sin arcén ya que percibo que en caso de necesidad no podría parar, o las vías rápidas con mucho tráfico ya que percibo que hay demasiadas variables y siento que no controlo la situación. Es curioso cómo la gente que sufre amaxofobia interpreta los peligros de forma diversa, cada uno se monta su propia película, hay quien tiene que ir por el carril del medio de la autopista porque así siente que tiene más espacio, hay quien odia entrar en los túneles, hay quien sufre cuando está en un atasco, hay quien evita entrar en autopistas, …

Hay mil y una fobias y para cada una de ellas hay muchas variantes. Mi experiencia con el miedo me dice que cuando es irracional y desproporcionado lo mejor es enfrentarse a él, poco a poco y con prudencia eso sí, pero nunca huir de él. Sé que se puede ser feliz sin conducir, además de que es un ahorro evidente, pero a veces es muy útil y sobretodo es una cuestión de principios, no puedo dejar que el miedo gane la batalla.

Entendámonos

Todos necesitamos sentirnos queridos, valorados y comprendidos, sin embargo nos cuesta demasiado amar, valorar y comprender a los demás. Cuando se trata de dar somos tremendamente selectivos.

Deberíamos amar, valorar y tratar de comprender a la totalidad de las personas con las que nos encontramos.

Es un ejercicio sencillo que lo cambia todo.

Flor en potencia

En tu interior hay un ser que intenta aflorar, es un ser de mirada brillante y sonrisa sincera y cuando se mueve lo hace al son de la brisa, los arboles parecen acompañarle como si hubiese descubierto un ritmo universal.

Sencillez, compleja sencillez, apareces en el momento presente, te respiro, te escucho, te veo, te siento, y luego, desapareces, me abandonas.

Quédate! Te necesito.

¿Por qué merece la pena vivir?

La vida es un regalo, nadie la eligió, nadie la compró y sin embargo todos la poseemos ahora, en este preciso instante, vivimos. Aunque nos empeñemos en afirmar que vivimos de esto o que vivimos de aquello, no es verdad, la vida no necesita algo de que vivir.

Por suerte cada vida tiene un final, si no existiera la muerte no tendríamos excusas para preocuparnos por nada. En mi opinión la muerte solo cobra sentido en el renacer de nueva vida, así pues yo me pregunto: ¿Si mi vida solo existe para que más vida pueda florecer, cual es mi misión en este mundo?

Como de costumbre no existe una respuesta. Lo único que puedo afirmar es que cuando realizas una misión concreta en este mundo en el fondo de tu ser sabes si tu vida contribuye a que más vida pueda florecer o no.