Luchar por las cosas que creo que merecen la pena hace fluir mi vitalidad.
Cada cual libra sus propios combates, ya sea por los propios intereses o por los de otros, por una utopía o por una realidad.
Y al fin la gran batalla, la que nos enfrenta a nosotros mismos, la victoria no es sencilla pero merece la pena luchar ya que nos conduce a nuestra esencia, la libertad.