Solemos vivir basándonos en una simple suposición: “el próximo instante no será sustancialmente diferente al actual”. Las excepciones a esta norma nos sorprenden y escriben nuestra historia.
Si me tocara la lotería… ¿haría algo distinto de lo que tenía previsto hacer? Si mañana mi país se declara en bancarrota… ¿cambiaría en algo mi vida? ¿Y si mañana me despierto sin poder ver? El futuro siempre es impredecible y, aunque todo es posible, hay cosas que se ven venir.
Una gran crisis nos conducirá a un importante dilema: usar o no usar la violencia para sobrevivir, muchos no se lo pensarán dos veces. Un gran caos se cernirá sobre la tierra y muchos sufrirán las terribles consecuencias, al fin un nuevo mundo podría surgir, una nueva humanidad con un nuevo foco: cuidar los unos de los otros. Lo que siempre debimos haber hecho.