Ley de vida

Hoy leía esta frase en una entrevista a la bióloga Elisabet Sahtouris:

O cooperamos o nos extinguimos

Para ilustrarlo Elisabet explicaba que las bacterias en un inicio eran competitivas, con tal estrategia crecieron de manera exagerada y comenzaron a consumir de una manera insostenible sus recursos, su estilo de vida las conducía a su propia destrucción, sin embargo evolucionaron para cooperar.

No puedo estar más de acuerdo, no hay otro camino para la supervivencia de los humanos que la cooperación pero ¿podremos evolucionar a tiempo? ¿Es posible que ocurra este cambio sin dolor? ¿Cómo lo hacemos posible?

Reducir la población del mundo, decrecimiento económico, ecologismo,… existen muchas fórmulas para conseguir vivir de manera sostenible, pero el gran problema no reside en saber cuál de estas ideas es la mejor, el gran reto es descubrir cómo conseguir que la mayor parte de los humanos entienda que es mejor cooperar que competir. Hay que demostrárselo!

Competir genera desigualdades, unos pocos tienen mucho y el resto casi nada. “Los ricos” no necesitan cooperar y sin embargo para existir sí necesitan a “los pobres”, en cambio “los pobres” no necesitan a “los ricos” para tener lo necesario para ser felices, lo único que necesitan es cooperar entre ellos. Qué mejor que poner en marcha una herramienta para que lo podamos hacer, una moneda que nos ayude a cooperar sin generar desigualdades.

Derechos humanos

Artículo 1 de la declaración universal de derechos humanos:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Bajo mi punto vista solo es posible realizarlo si somos capaces de relacionarnos con la premisa de la igualdad.

Bancos del tiempo e igualdad

A menudo oigo hablar sobre la igualdad entre sexos, igualdad entre razas, igualdad ante la justicia… pero en realidad todo se resume en la igualdad entre las personas, qué hay acerca de la igualdad entre un campesino y un abogado, no son iguales simplemente porque tienen distintas recompensas por sus trabajos.

En los bancos del tiempo el tiempo dedicado a la comunidad vale lo mismo independientemente del servicio realizado, y es este hecho diferenciador lo que nos permite relacionamos con igualdad. Cada cual aporta aquello que desea aportar ya que nadie va a ganar más por hacer una u otra cosa, todas son igualmente importantes si cubren necesidades de otros miembros de nuestra comunidad.

Cuántos problemas solucionaríamos únicamente aceptando que todos somos iguales, que aunque tenemos capacidades y competencias distintas aceptásemos que todos somos igualmente valiosos.