No me gusta ser yo

La idea ha aparecido sin más, durante la meditación: no me gusta estar conmigo. Me cuesta disfrutar de mi mismo sin más. ¿Será que no me gusta ser yo?

En realidad disfruto de la soledad, siempre y cuando tenga algo por hacer: asistir a un espectáculo, ver una película, escribir, leer, incluso solamente pensar sobre algo. Pero estar sin hacer nada, disfrutar de mi única compañía en silencio, me cuesta. ¿A ti no te ocurre? ¿Será que nuestra mera compañía no es lo suficientemente interesante como para disfrutar de ella?

Siempre deseando un yo mejor para el futuro, gestando nuevos proyectos más ambiciosos que los anteriores, más sabiduría y más bienestar, todo para el mañana.

No creo que sea un error marcarse metas para el futuro, querer desarrollar nuevos hábitos y aptitudes da algo con lo que trabajar, pero creo que es muy necesario comprender lo que somos ahora, aceptarlo y disfrutarlo.

La perspectiva de un punto azul pálido

Una nueva perspectiva lo cambia todo. Cualquier problema se desvanece cuando reflexionamos desde la distancia.

Os dejo las palabras que escribió Carl Sagan después de ver esta imagen tomada por la Voyager 1 a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra en 1990:

PaleBlueDot

Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Fíjate de nuevo en ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.

—Carl Sagan

Cómo meditar, poco y bien

¿Por qué meditar? Un amigo mio dice que si meditas para conseguir algo en concreto no estás meditando :) En mi caso sí medito por algo, para conseguir acercarme a mi objetivo vital: vibrar.

De vez en cuando acudo a un grupo de meditación en Barcelona y hace unas semanas nos visitó Stephen Batchelor con el que tuvimos ocasión de realizar una meditación en grupo. De sus palabras me quedé con una idea: lo importante en meditación no es la cantidad, sino la calidad y la constancia. Es decir, no importa si meditas horas y horas si no consigues concentrarte, es mejor meditar 15-30 minutos cada día concentrado y ser constante cada día.

¿Cómo meditar?

Según mi experiencia te puedo dar las siguientes pautas:

  • Busca un momento del día: Para que sepas que ese es tu momento y que la rutina te ayude a ponerte. Tengo que admitir que este consejo que estoy dando a mi me cuesta bastante de realizar…
  • Busca una posición cómoda: no intentes hacerlo en una posición en la que no estés cómodo porque estarás pensando todo el tiempo en el dolor de espalda, a no ser que quieras entrenarte para acabar meditando en una determinada posición, no creo que sea necesario. Para mi un sofá cómodo o una silla de oficina suelen ser perfectos para meditar sentado.
  • Cierra los ojos y concéntrate en algo: Es habitual centrarse en la respiración o en el estado del cuerpo, cualquier objeto es apto para meditar siempre que no conlleve razonamiento mental.
  • Simplemente céntrate en el objeto de la meditación: Aparecerán ideas que tu mente querrá perseguir, cuando te des cuenta de ello deja de seguirlas, sin brusquedad, simplemente vuelve al objeto de la mediación. Lo difícil suele ser darse cuenta de que estamos desarrollando estas ideas, lo hacemos de manera tan automática que no nos damos ni cuenta.
  • Utiliza un temporizador para no estar pendiente de la hora: Yo utilizo una aplicación móvil que se llama Zazen Meditation Timer pero hay muchas otras y puede servirnos cualquier cosa que nos avise (si puede ser de manera cariñosa). En mi aplicación tengo campanas que suenan muy bien: pongo tres campanas al inicio, una a los 7,5 minutos (mitad de la meditación) y tres más al final (duración total 15 minutos). La campana a media meditación me sirve por si me estoy dejando llevar por ideas y no me doy cuenta, gracias a la campana puedo recordar que estoy meditando.

Después de la meditación sé que me ha ido bien si respiro de manera sosegada y profunda y las ideas ya no interfieren a cada momento. Mi objetivo es mantener este estado la mayor cantidad de tiempo que me sea posible, sobretodo porque es un estado muy placentero.

¿Qué son 15 o 30 minutos al día? Cada día gastamos mucho más tiempo en cientos cosas y la meditación, aunque puede parecer inútil, es una actividad importante para la época que nos ha tocado vivir: nos ayuda a vivir en el momento presente, a desarrollar nuestra capacidad de concentración y a no ser meras marionetas de nuestras elucubraciones automáticas.

Vibrar

Si tuvieses que escoger el objetivo principal en tu vida, si solo pudieses escoger uno solo: ¿Cuál sería?

Responder a esta pregunta es importante cada vez que perdemos el foco principal en nuestras vidas. Las personas tenemos una media de entre 30 y 100 proyectos en activo (según David Allen, el creador del método GTD) cosas como: comprar una lavadora nueva, aprender inglés, escribir en el diario, organizar las vacaciones, hacer un informe en el trabajo, …

En este mar de proyectos, a menudo nos agobiamos, sufrimos tratando de cumplir con todo y así acabamos olvidando nuestro objetivo principal.

¿Cuál es mi objetivo principal? Vibrar, disfrutar intensamente del momento presente, fluyendo sin interferencias ni preocupaciones. ¿Por qué?  Porque más allá de cualquier proyecto que esté llevando a cabo hay aquello que quiero tanto para mi cómo para los demás, la mejor contribución que puedo hacer a mi mundo y al de los demás es ser feliz.

Los momentos en los que he vibrado con mayor intensidad han ocurrido durante mi infancia, cada vez estos instantes han aparecido con menos frecuencia a medida que ido creciendo. Me molesta terriblemente que sea así, lo reconozco, pero puedo convertirlo en un proyecto de máxima prioridad, mi reto principal:

Vibrar: Sentir que ahora no hay nada más importante que lo que está ocurriendo ahora.

Para no perder el hilo de un proyecto hay que marcar las acciones concretas a realizar para acercarnos a su consecución, no basta con desearlo. Para mi objetivo concreto tengo las siguientes lineas de actuación:

  • Cuidarme: El estado de salud y vitalidad es directamente proporcional a la probabilidad de que surja un instante que me haga vibrar.
  • Meditar: Me ayuda a manejar la concentración y a calmar la mente.
  • Tomarme la vida con humor: Jugar, divertirme, reír y pasarlo bien con lo que esté haciendo, sea lo que sea.

Estas grandes lineas de trabajo se pueden subdividir aún más en pequeñas tareas que sean sencillas de ir incorporando en mi día a día y que me acerquen poco a poco a mi objetivo.

Y en ello estamos…. y tu? Cuál es tu objetivo principal?

Con las puertas abiertas

En un castillo amurallado, con su foso, puente levadizo y guardias por todos lados, ¿quién habita? El rey miedo. Miedo a la invasión, a la usurpación de los bienes propios, miedo a dar la bienvenida a los desconocidos.

Eso mismo hacemos los humanos con nuestra personalidad, protegernos del ataque ajeno, cuanto más definida está nuestra personalidad más seguros nos sentimos, cuanto más previsible es nuestra vida menos riesgos corremos, pero pagamos un alto precio: nos privamos de la libertad, nos enclaustramos y llega un momento en que no sabemos si lo que hacemos lo hacemos por decisión propia o por simple inercia, en cualquier caso el miedo ya nos impide cambiar algo.

¿A caso no puedo equivocarme, no tener las ideas nada claras, andar todo el día haciendo el ridículo, diciendo lo que pienso aunque no tenga sentido, haciendo lo que me plazca, no tener planes concretos y vivir sin tener que conseguir nada en concreto?

Voy a tratar de dejar las puertas del castillo abiertas, que corra el aire.