Growing Up

En pocos días el huerto ha crecido de forma espectacular, impresiona ver como la vida se abre paso. Lo más costoso de momento es quitar las malas hiervas, es una guerra vegetal por la supervivencia y yo voy con el equipo de las plantas comestibles.

Aquí el primer fruto del huerto, una gran lechuga que espera en la nevera a ser devorada.

Huerto: primeros pasos

Grácias al Club d’Agility de Montferrer (un día os tengo que poner a la Jumbo haciendo agility que ya hace sus pinitos), Mònica y yo hemos podido hacer un huerto con un espacio que nos han cedido.

Este es el huerto, como podeis ver, esta plantado desde hace poco tiempo:

Las lechugas son lo que más rapido crece:

No te ensucies

Confiar en la buena voluntad de las personas, en su sinceridad y en sus buenas intenciones es algo cada vez menos común en un mundo que nos miente a cada momento. Por televisión a cada instante nos quieren timar, en las pausas publicitarias: “más blanco no se puede” lo puedo tolerar, pero que aparezcan charlatanes y timadores profesionales en todas las cadenas con la única finalidad de competir por la audiencia me resulta tristemente patético. Por suerte en mi casa no hay una sola televisión, todo el material audiovisual que nos interesa lo vemos o bien on-line o bien descargándolo para su posterior visionado. Cambiamos la televisión por un ordenador conectado a un proyector y la mejora ha sido substancial, miras aquello que te apetece cuando te apetece.

¿Cómo se puede confiar en la buena voluntad de las personas y a la vez protegerse de una triste y penosa estafa? Creo yo que debe otorgarse siempre el beneficio de la duda a todo homínido ambulante. Por ejemplo si me encuentro un coche averiado en la carretera intentaré echarle una mano, pero me andaré con cuidado no vaya a ser que solo sea una mera estrategia para robarme, lo que sería imperdonable es que no ayudara a una persona realmente en problemas por miedo a que fuera una estratagema maliciosa. Otro ejemplo más, doy el beneficio de la duda al señor Obama presidente de los Estados Unidos, quizás sea una gran persona que cambie el mundo y haga que toda la pobreza y sufrimiento del planeta desaparezcan, pero no puedo descartar que solo sea Marketing aplicado a la política, si miramos en la historia de la humanidad encontraremos que existen personajes muy carismáticos de poco fiar que aparecieron como los grandes salvadores en momentos de crisis.

La mezcla entre basura y buenas intenciones es el pan de cada día, creo que debemos cuidar las buenas intenciones y las buenas costumbres porque sino nos rodearan toneladas y toneladas de basura e, irremediablemente, nosotros también nos mancharemos.

Cum laude

El proceso de aprendizaje de las personas dura toda una vida, en la infancia es cuando este proceso se muestra en su máximo esplendor y es cuando se debería aprovechar este gran potencial para que cada persona pueda mostrar su mayor habilidad.

Desde que empecé mis estudios en preescolar hasta que dejé la universidad siempre he notado que algo en todo el sistema educativo no acababa de estar hecho para mí. En mis primeros años de colegio las clases no me interesaban demasiado, excepto las más creativas como plástica o música, las horas de gimnasia y sobretodo las horas de recreo eran mis preferidas, como cualquier otro niño. Solía pasarme las clases soñando despierto, recuerdo una gran capacidad imaginativa que me llevaba a un estado de bienestar al que siempre quería regresar. Cuando llegué a cursos más elevados, sobre los 11 años, comenzaron a interesarme algunas asignaturas más, como por ejemplo ciencias naturales, supongo que era la única que podía relacionar con la realidad y el hecho de descubrir la complejidad de la vida me apasionó. En el instituto hubo una asignatura más que me hizo entrar en clase motivado y no con la común desgana, filosofía, una asignatura que daba libertad máxima a los pensamientos y la cual me recordaba constantemente que todo lo que me pudiese plantear sobre la existencia seguramente ya se lo habían cuestionado otros.

Al fin, la culminación de mi formación, llegó el momento de especializarse y de poner en una lista las carreras quería estudiar por orden de preferencia. Se me daban bien las asignaturas más lógicas como Matemáticas o Físicas y además me pasaba el día delante del ordenador debido al universo en expansión que era Internet por aquellas épocas. Me aceptaron a la Facultad de Informática de Barcelona, pensaba que al fin estudiar sería distinto, me imaginaba trabajando codo con codo con científicos, participando de sus proyectos, reinventando el mundo, pero me encontré lo mismo que en primero de primaria, era uno más compitiendo por ser el mejor de la clase. Tras varios años de frustración abandoné mis estudios y formé Dezain Solutions con dos compañeros de universidad con el mismo problema que el mío, ganas de hacer grandes cosas y gran frustración universitaria.

Hoy, en la era de la información, el poder de un profesor es relativo, puesto que todo lo que nos pueda explicar podemos contrastarlo y ampliarlo con facilidad buscándolo en Internet, la educación debería centrarse en formar personas, debería hacernos críticos para poder tomar las decisiones acertadas en un mundo en el que es fácil perder el rumbo. No creo que vuelva a la Universidad, quizás vuelva cuando haya personas a las que les ilusione transmitir sus conocimientos.

Dejar la universidad fue difícil, tuve que imponer mi decisión a personas a las que nunca había impuesto nada, más bien al contrario. El miedo no debería paralizarnos en nuestras vidas, muchas personas no hacen aquello que desean hacer por miedo a cambios bruscos, por miedo a perderlo todo y, en cierto modo, la vida es mejor con cambios bruscos, es más intensa y enriquecedora si puedes vivir el la cima y caer hasta lo mas bajo. La educación debería ser diferente, pero en parte, toda la frustración que ha provocado en mi interior me ha transformado y estoy agradecido de que haya sido así.

El equilibrista

Me fascinan las culturas orientales como la japonesa en las que incluso los trabajos más sencillos y repetitivos se pueden llevar a cabo con una cierta maestría, incluso son tratados como un rito. Algo que se podría considerar como pesado o tedioso puede resultar ser casi una experiencia espiritual inigualable dependiendo de la actitud que se adquiera al respecto.

El otro día discutía con mis compañeros sobre el coste-beneficio de realizar una aplicación de una manera determinada. Discutíamos precisamente porque unos veíamos más coste que beneficio y otros todo lo contrario. Es un problema de difícil solución ya que tanto coste como beneficio se miden a partir de un conjunto de variables a menudo indeterminado y difícil de definir. Puedes poner algo en práctica y no llegar nunca a tener claro si has conseguido que la balanza se decante más hacía el beneficio.

Trabajar, ya sea programando o limpiando los platos después de comer, no es obligatorio y no tiene por que ser positivo para la vida de una persona, no obstante, si se decide hacerlo, una actitud positiva al respecto ayuda a decantar la balanza hacia el beneficio. Lavando los platos, por ejemplo, puedes disfrutar chapoteando en agua caliente y adentrarte en un mundo de sensaciones tan complejo como seas capaz de percibir.

Esta balanza beneficio-coste, es una balanza distinta para cada aspecto a medir y entre ellas se relacionan jerárquicamente unas con otras, algo que yo llamaría granularidad en la evaluación del coste-beneficio pero que seguro que un psicólogo o un taxista lo llamarían de formas distintas. En la parte más alta de todas estas balanzas en mi opinión debe existir una balanza en equilibrio, todo al fin provoca un efecto neutro. Creo que aunque Newton o Einstein no hubiesen nacido eso tiene o tendrá un efecto neutro al fin y al cabo.