Me doy un tiempo. Soy consciente de que no es el mejor momento para hacer vacaciones, pero las necesito.
Hace poco más de tres años, en una plaza de Barcelona besé a una joven, poco me imaginaba esa noche lo que ocurriría después. Nos enamoramos y en pocos meses sabíamos que queríamos compartir nuestras vidas, así que nos fuimos a vivir juntos, adoptamos a un perro y al cabo de tan solo un par de años sentía que la casa donde vivíamos era el hogar de una familia. Algunos días al acostarme pensaba: “Vaya, esto es la felicidad”. Sin embargo no todas las épocas son igual de buenas ni todos los días un idilio y el fuerte nexo que nos unía se debilitó hasta romperse. Me hubiese gustado poseer un antídoto que lo solucionase todo, que hiciese que recuperáramos nuestra fuerza, pero no lo tuve.
Ha terminado un proyecto vital tan importante que necesito replantear mis motivaciones vitales, me voy a hacer el camino de Santiago para que me dé un poco el aire y para que, entre paso y paso, el silencio desnude mi alma y me revele en qué dirección seguir caminando.

Hasta pronto!
3 de Marzo, 2010.
Categorias: Personal.
Hoy han pasado por casa dos mujeres muy amables repartiendo “propaganda bíblica”, juraría que ellas lo han llamado así cuando les he atendido al interfono. Han subido a mi piso y las he invitado a entrar, no han querido pasar y me han explicado que están repartiendo unas revistas, todavía no las he leído pero una se titula “¿es cierto que todos los buenos van al cielo?” y la otra “¿es necesario recurrir al divorcio?”, les he preguntado de que iglesia eran y me han dicho que eran testigos de Jehová.
Para pensar en el divorcio primero tendría que pensar en casarme, una idea que cada vez me resulta más descabellada, pero nunca se sabe. Sin embargo, saber si todos los buenos van al cielo podría interesarme, hacer meritos para entrar en el club del gozo celestial es tentador, un lugar donde no existe el sufrimiento, un lugar perfecto como recompensa a una vida dedicada a hacer el bien. Lástima que en este aspecto también tengo mis propias ideas, para mí el cielo o el infierno no son una preocupación y nunca lo serán, mi única preocupación es qué hago con mi vida aquí y ahora, qué decisiones tomo en cada momento porque para bien o para mal estas marcan mi destino.
No soy quien para juzgar a los demás y a menudo lo hago, bastante trabajo tengo conmigo, así que ahora me esfuerzo por no pensar más en por qué la gente es como es sino en preguntarme por qué yo soy como soy, la mejor manera de cambiar al mundo es cambiándome primero a mí, antes de exigirle al mundo que sea bueno conmigo debería yo ser bueno con el mundo. Cambiar a un personaje frio y poco expresivo como yo en alguien cariñoso costará sudor y lágrimas, por suerte hay personas a mi alrededor que saben que las quiero aunque me cueste demostrárselo explícitamente. Así que Oh! Lector que es probable que me conozcas, si la próxima vez que nos vemos te doy un abrazo no te extrañes y si no te lo doy recuérdame que te lo dé, a mi no me importará aunque seas un hombre fornido y homofóbico.
Las mujeres testigos de Jehová han dicho que volverán para ver que me han parecido los textos, así que los leeré y les daré mi más sincera opinión. Sin leer las revistas ya les puedo decir que no son las cosas que ahora mismo me preocupan, que si quieren saber las cosas que me preocupan que pasen a tomar un té porque tenemos para largo y además a mí también me interesa saber las cosas que ellas les preocupan.
25 de Febrero, 2010.
Categorias: Personal.
Soledad no significa necesariamente estar solo, es también una sensación que se experimenta cuando se está nadando contra corriente, cuando sientes que todas las personas de tu alrededor están pensando en A y tú estás pensando en Z.
Se acerca San Valentín y como cada año se nos bombardea con publicidad de cómo debemos celebrar tan señalado día. La industria de los regalos en días señalados mueve una cantidad ingente de dinero y la clave de su negocio es enfocar sus campañas en convencer a los consumidores de que no hacer un regalo en la fecha indicada representa un pecado imperdonable. Sobre este tema me considero un activista, lucho por intentar convencer a los que me rodean de que un regalo debe surgir y hacerlo en una fecha indicada pone en duda la motivación del regalo. Como es de esperar esta batallita personal me ha traído más de un problema y a menudo cedo porque por mucho que yo tenga el convencimiento de que llevo razón ver la cara de desolación de alguien que esperaba un regalo y no lo recibe me resulta demasiado duro.
A veces la soledad se experimenta en el seno de una relación de pareja y solo se puede cambiar si uno entiende que su pareja está pensando en A y a su vez el otro comprende que su pareja piensa en Z. Un regalo no va a ayudar en nada, así que por el día de San Valentín yo solo puedo aconsejar intentar entender que necesita tu pareja, si lo consigues no necesitas comprar nada solo debes ayudarla a conseguir aquello que persigue.
Antònia Font – Amazones A Sa Iluna
12 de Febrero, 2010.
Categorias: Personal.
La vida es el tablero de un juego y tú su jugador. Parte de las normas de la vida son impuestas y no se pueden cambiar, en cambio cada jugador es libre de elegir su finalidad y su manera de jugar. La frontera entre las cosas impuestas por el tablero y las que podemos elegir libremente no está clara para algunas personas y así nos encontramos con jugadores que creen por ejemplo que el dinero es una norma impuesta por el tablero cuando en realidad es una norma que elige cada jugador de manera libre.
Alguien muy cercano a mí suele hacer metáforas interminables sobre casi todo, y claro, se me pega…
A lo que iba, cada cual debe elegir, y esa es la grandeza de nuestra existencia, la libertad para elegir nuestro camino. A veces personas a las que queremos y de las que no queremos separarnos nos dicen: “He tomado una decisión y mi vida ya no puede seguir a tu lado, debemos separarnos”, es duro, pero lo es tanto para los que toman la decisión como para los que la acatan junto con sus consecuencias.
Para mí es un buen indicador sobre la autenticidad de las relaciones entre personas el hecho de comunicar una decisión que sabes que no será del agrado de tu interlocutor y que este la acepte, pese a que no le guste la decisión antepone tú libertad a sus propios intereses y eso dice mucho a su favor.
Nunca he tenido clara la finalidad en mi vida, pero tengo la constante sensación de jugar con unas normas que yo no he elegido y que no quiero, creo que debo empezar por ahí y en ello estoy gracias en gran medida a las personas que me rodean, a las que les cuento mis inquietudes y a las que a veces les transmito decisiones que les afectan pero que pese a todo siguen queriéndome.
Un día el mismo amigo que no deja de hacer metáforas sobre cualquier tema me dijo que nuestra empresa no era una máquina de hacer dinero sino una fábrica de sueños. Trabajar en una fábrica de sueños me hace mucho más feliz que trabajar en una máquina de hacer dinero porque me permite poder decidir qué es lo que quiero hacer en cada momento y el valor de esto no es comparable con nada.
21 de Enero, 2010.
Categorias: Personal, Profesional.
Debería intentar ser más espontaneo, aunque intentándolo es imposible conseguirlo.
Espontaneidad, una palabra bonita, evoca en mi mente la visión de una joven sonriendo, una chica de pueblo de piel pálida y mejillas rosadas, enseñando esos brillantes dientes forjados a base de pura leche de cabra y con esos ojos resplandecientes que le dicen al mundo: “soy así de natural” como si de un anuncio de chocolate suizo se tratara. Es curioso que mi mente evoque una imagen de inocencia cuando pienso en espontaneidad, por defecto relaciono esos dos términos y si me paro a reflexionar es un nexo lógico porque precisamente lo que no permite a alguien ser espontaneo es toda la parafernalia aprendida que desnaturaliza su inocencia asociada a cada nuevo instante.
¿Cómo solucionar este problema? Soy demasiado previsible para mí mismo como para conseguirlo. La sorpresa es un factor que tiene un gran potencial en este aspecto, si te autosorprendes dejas una puerta abierta a la espontaneidad. Cuando todo indica que voy a decir no puedo decir sí, cuando todo indica que voy a girar hacia la derecha puedo girar a la izquierda, cuando tengo todo el día planificado puedo cambiarlo, puedo elegir y necesito demostrármelo. Si consigo dejar que cada momento decida libremente lo que quiere hacer conmigo quizás consiga ser espontaneo.
11 de Enero, 2010.
Categorias: Personal.