Ballenas

Una noche como cualquier otra estaba tumbado en la cama intentado conciliar el sueño, di media vuelta y cerré los ojos. De repente me encontré bajo aguas oceánicas, rodeado de ballenas, fue una sensación de lo más agradable, la ingravidez, escuchar el sonido del océano, el maravilloso color del mar y las ballenas. No estaba soñando, era plenamente consciente, simplemente cerré los ojos y aparecí en aquel lugar. Pensé: “¡Vaya! estará ocurriendo esto ahora mismo en alguna parte del mundo”, ballenas nadando.

A menudo nos sentimos desconectados de otros seres y eso inevitablemente nos desconecta de la vida, pensar que ahora mismo estoy en frente de un ordenador pero que en el resto del mundo hay casi infinitas posibilidades, debe haber chimpancés durmiendo encima de un árbol, jirafas haciendo una cabezadita de cinco minutos, abejas en su panal o zorros en su madriguera, me recuerda que la vida es diversa e interdependiente.

Da que pensar. La naturaleza rebosa diversidad, en nuestro interior hay una diversidad descomunal y en nuestras mentes un mundo de posibilidades.

Amemos las cosas que valen la pena. La naturaleza es parte de nosotros.

La gran batalla

Luchar por las cosas que creo que merecen la pena hace fluir mi vitalidad.

Cada cual libra sus propios combates, ya sea por los propios intereses o por los de otros, por una utopía o por una realidad.

Y al fin la gran batalla, la que nos enfrenta a nosotros mismos, la victoria no es sencilla pero merece la pena luchar ya que nos conduce a nuestra esencia, la libertad.

Futuro incierto

Solemos vivir basándonos en una simple suposición: “el próximo instante no será sustancialmente diferente al actual”. Las excepciones a esta norma nos sorprenden y escriben nuestra historia.

Si me tocara la lotería… ¿haría algo distinto de lo que tenía previsto hacer? Si mañana mi país se declara en bancarrota… ¿cambiaría en algo mi vida? ¿Y si mañana me despierto sin poder ver? El futuro siempre es impredecible y, aunque todo es posible, hay cosas que se ven venir.

Una gran crisis nos conducirá a un importante dilema: usar o no usar la violencia para sobrevivir, muchos no se lo pensarán dos veces. Un gran caos se cernirá sobre la tierra y muchos sufrirán las terribles consecuencias, al fin un nuevo mundo podría surgir, una nueva humanidad con un nuevo foco: cuidar los unos de los otros. Lo que siempre debimos haber hecho.

Respirando sin ti

Me resulta tan difícil entenderte… ¿Por qué vives al margen de lo que eres? ¿Acaso no has tenido tiempo de darte cuenta que la vida pasa y que no hay demasiadas oportunidades?

No puedo decidir por ti, tu vida es tuya, haz lo que creas que debes hacer. Pero te quiero… y quiero que estés a mi lado.

La vida no tiene normas.

La barrera de la libertad

Abrí los ojos despacio, la luz se colaba por la ventana y una sonrisa se apoderó de mí, una extraña sensación recorrió todo mi cuerpo, desde los dedos de los pies hasta los pelos de mi cabeza, electrizante… Encendí la radio y la música me hizo bailar, bailé y canté como nunca lo había hecho, era señal inequívoca, estaba emprendiendo el camino hacia el manicomio. El desayuno me sorprendió por sus esplendidas texturas y sabores, leche fría con café soluble, sentí como se deslizaba por la garganta y dejaba su sabor en mi paladar, comí también unas crujientes tostadas con aceite de oliva y una pizca de sal, maravilloso. Por algún motivo no podía pensar con claridad, todo ocurría como si me hubiesen puesto el piloto automático. En la ducha, mientras miles de gotas impactaban sobre mi piel cantaba ‘Let it be’, mi voz sonaba francamente bien y de repente se me ocurrió una idea descabellada, salí de la ducha corriendo y sin secarme crucé la puerta del baño desnudo, seguí corriendo y salí de casa, bajé las escaleras y llegué a la calle, me coloqué en medio del paso de cebra y mirando hacia el cielo extendí los brazos y grité ¡Siii! ¡Siii! Las lágrimas brotaban por mis mejillas, me sentía libre y gritaba: ¡Siii! ¡Siii! Y de repente el cielo comenzó a cambiar de color y abrí los ojos de nuevo en mi habitación.

¿Un sueño? Recordé los versos de Calderón de la Barca: “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. He soñado que era yo en estado puro y ahora me despierto de nuevo y por algún motivo no soy capaz de ser el mismo, como ansío la libertad que solo la fantasía me permite saborear. Quizás algún día se haga realidad, al fin y al cabo todo es posible en un sueño.