Ballenas

Una noche como cualquier otra estaba tumbado en la cama intentado conciliar el sueño, di media vuelta y cerré los ojos. De repente me encontré bajo aguas oceánicas, rodeado de ballenas, fue una sensación de lo más agradable, la ingravidez, escuchar el sonido del océano, el maravilloso color del mar y las ballenas. No estaba soñando, era plenamente consciente, simplemente cerré los ojos y aparecí en aquel lugar. Pensé: “¡Vaya! estará ocurriendo esto ahora mismo en alguna parte del mundo”, ballenas nadando.

A menudo nos sentimos desconectados de otros seres y eso inevitablemente nos desconecta de la vida, pensar que ahora mismo estoy en frente de un ordenador pero que en el resto del mundo hay casi infinitas posibilidades, debe haber chimpancés durmiendo encima de un árbol, jirafas haciendo una cabezadita de cinco minutos, abejas en su panal o zorros en su madriguera, me recuerda que la vida es diversa e interdependiente.

Da que pensar. La naturaleza rebosa diversidad, en nuestro interior hay una diversidad descomunal y en nuestras mentes un mundo de posibilidades.

Amemos las cosas que valen la pena. La naturaleza es parte de nosotros.

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