Simplificando

Hace tiempo que no llueve y lo echo de menos. La gente suele escapar de las gotas como si se tratara de ácido sulfúrico, a mí sin embargo, si no hace demasiado frío, me gusta la sensación del agua al caer sobre mi cuerpo, el sonido y el olor de la lluvia unido a que es la excepción climatológica le confieren un entrañable carácter melancólico. Vivir de forma consciente las sensaciones es embriagante, un placer gratuito y enriquecedor del que no muchos disfrutan por desconocimiento o simplemente porque hay quien cree algo gratuito no puede ser algo valioso.

Con el paso de los años me doy cuenta de que las personas tendemos a la complejidad por acumulación de experiencias. Cuando aprendí a adiestrar a mi perro me enseñaron que no se les debe reñir con mayor intensidad cada vez que el animal comete el mismo error repetidas veces, tampoco sirve de mucho intentar hacerle entender al perro que algo que ha hecho hace diez minutos estaba muy mal, por ejemplo cuando llegas a casa y descubres que el perro ha destrozado medio sofá, no sirve de nada enfadarse porque los perros a diferencia de los humanos viven en el presente y no usan la memoria para intentar entender el presente, sin embargo aprenden cosas mediante prueba-error y guardan en su memoria lo que se debe hacer y lo que no. Los humanos también aprendemos mediante prueba-error lo que debemos hacer y lo que no, todos sabemos que el fuego quema y nos mantenemos alejados, sin embargo en muchos aspectos evocamos situaciones pasadas para la toma de decisiones y cometemos el error humano de complicar lo simple.

Cuando veo a mi perro correr por el campo o cuando se revuelca despreocupado por encima de la hierba no puedo evitar pensar en que esa es una buena manera de definir la felicidad, los perros son así desde que nacen hasta que mueren, todos los humanos somos así en la infancia pero la mayoría acabamos cambiándolo por un ideal situado en el futuro, situado en la imaginación. Volver al presente y hacerlo simple nos devuelve esa alegría de vivir a la que yo reconozco como felicidad.