Cum laude

El proceso de aprendizaje de las personas dura toda una vida, en la infancia es cuando este proceso se muestra en su máximo esplendor y es cuando se debería aprovechar este gran potencial para que cada persona pueda mostrar su mayor habilidad.

Desde que empecé mis estudios en preescolar hasta que dejé la universidad siempre he notado que algo en todo el sistema educativo no acababa de estar hecho para mí. En mis primeros años de colegio las clases no me interesaban demasiado, excepto las más creativas como plástica o música, las horas de gimnasia y sobretodo las horas de recreo eran mis preferidas, como cualquier otro niño. Solía pasarme las clases soñando despierto, recuerdo una gran capacidad imaginativa que me llevaba a un estado de bienestar al que siempre quería regresar. Cuando llegué a cursos más elevados, sobre los 11 años, comenzaron a interesarme algunas asignaturas más, como por ejemplo ciencias naturales, supongo que era la única que podía relacionar con la realidad y el hecho de descubrir la complejidad de la vida me apasionó. En el instituto hubo una asignatura más que me hizo entrar en clase motivado y no con la común desgana, filosofía, una asignatura que daba libertad máxima a los pensamientos y la cual me recordaba constantemente que todo lo que me pudiese plantear sobre la existencia seguramente ya se lo habían cuestionado otros.

Al fin, la culminación de mi formación, llegó el momento de especializarse y de poner en una lista las carreras quería estudiar por orden de preferencia. Se me daban bien las asignaturas más lógicas como Matemáticas o Físicas y además me pasaba el día delante del ordenador debido al universo en expansión que era Internet por aquellas épocas. Me aceptaron a la Facultad de Informática de Barcelona, pensaba que al fin estudiar sería distinto, me imaginaba trabajando codo con codo con científicos, participando de sus proyectos, reinventando el mundo, pero me encontré lo mismo que en primero de primaria, era uno más compitiendo por ser el mejor de la clase. Tras varios años de frustración abandoné mis estudios y formé Dezain Solutions con dos compañeros de universidad con el mismo problema que el mío, ganas de hacer grandes cosas y gran frustración universitaria.

Hoy, en la era de la información, el poder de un profesor es relativo, puesto que todo lo que nos pueda explicar podemos contrastarlo y ampliarlo con facilidad buscándolo en Internet, la educación debería centrarse en formar personas, debería hacernos críticos para poder tomar las decisiones acertadas en un mundo en el que es fácil perder el rumbo. No creo que vuelva a la Universidad, quizás vuelva cuando haya personas a las que les ilusione transmitir sus conocimientos.

Dejar la universidad fue difícil, tuve que imponer mi decisión a personas a las que nunca había impuesto nada, más bien al contrario. El miedo no debería paralizarnos en nuestras vidas, muchas personas no hacen aquello que desean hacer por miedo a cambios bruscos, por miedo a perderlo todo y, en cierto modo, la vida es mejor con cambios bruscos, es más intensa y enriquecedora si puedes vivir el la cima y caer hasta lo mas bajo. La educación debería ser diferente, pero en parte, toda la frustración que ha provocado en mi interior me ha transformado y estoy agradecido de que haya sido así.

Dezain Solutions

La informática es una materia demasiado vasta como para que alguien se pueda denominar informático a secas, no existen expertos informáticos que sepan mucho sobre todos y cada uno de los campos que abarca la informática y los profesionales del sector se especializan.

Nosotros nos hemos especializado en desarrollo Web, que a su vez es también demasiado amplio como para que alguien sea un experto desarrollador Web a secas, sin embargo como equipo siento que sabemos de todo un poco a un nivel aceptable. En los libros de programación o de bases de datos a menudo te encuentras cada pocas páginas con la famosa frase: “para saber más de este tema consulte un libro especializado”, teniendo en cuenta que los libros tienen fácilmente 500 o 1000 páginas parece que no acabaríamos nunca.

Siento que vamos por el buen camino porque, aunque no seamos especialistas en nada en particular, podemos ofrecer resultados equilibrados en su conjunto, cosa que creemos que tiene gran valor. Si descuidáramos algunos aspectos en beneficio de ser innovadores en otros aspectos correríamos el riesgo de crear productos cojos. Escuchamos y aprendemos de los expertos en las distintas especializaciones que posee el desarrollo Web pero nunca vamos a apostar por una de ellas sin tener claro las implicaciones que tiene sobre el conjunto del proyecto, y esto es precisamente nuestro punto fuerte, muy pocas son las veces en que hacer las cosas de una determinada manera solo aporta beneficio sin producir efectos negativos por otros lados.

La clave está en no sentarse delante del ordenador a picar teclas a la desesperada, hay que pensar, compartir puntos de vista, madurar, dibujar en papel, pintorrear un poco la pizarra, hasta tenerlo claro. Al final si que se pica código, pero cuanto más corto y simple mejor. Tener las ideas claras ayuda mucho a reducir tiempos de programación y es una garantía para mantener y ampliar en el futuro.